El hotel tiene once habitaciones dobles, muy luminosas y con bonitas panorámicas, en las que se une la piedra de la zona con madera de doscientos años que fue recuperada. Todas ellas disponen de baño completo, con columna de hidromasaje, TV, climatización, teléfono, hilo musical, comedor rústico parking exterior exclusivo del hotel y Spa optativo. Además, dispone de una suite duplex, de treinta y cuatro metros, con un salón en el mirador central del ático, desde el que se divisan bellos paisajes.

El comedor para clientes del hotel, está situado en un espacio igualmente restaurado, en el que se podrá disfrutar de un ambiente tranquilo y una gastronomía variada y de gran calidad.

Existe para los clientes el servicio de SPA, con piscina de chorros, jacuzzi de cuatro plazas, sauna, baño turco, duchas, vestuarios y zona de gimnasio. Asimismo, el hotel dispone de otros servicios al cliente, tales como rutas en bugies, senderismo guiado y baile todos los sábados-noche, con música en directo y entrada libre

Por último, el hotel dispone igualmente de un salón comedor de ciento sesenta plazas, cafetería con vistas al río Eo, salón de clientes con zona de biblioteca, destacando la existencia de dos grandes terrazas de uso y disfrute de ocupantes.

Todas las instalaciones están preparadas para cualquier visitante, incluyendo aquellos que posean alguna discapacidad, ya que posee ascensor, rampas y todo tipo de facilidades para minusválidos, a los cuales, nuestro cualificado personal estará encantado de darle el mejor servicio.

En cuanto a la gastronomía, el exponente prioritario son los derivados del cerdo celta, la ternera rubia gallega, cordero y cabrito lechales y los pescados del Cantábrico y del río.

El hotel se inauguró el día tres de agosto de 2008, en una jornada de puertas abiertas y se abrió al público el día seis de agosto de 2008, permaneciendo desde entonces, abierto todo el año.